Un vicio propio

Siento ser yo el que tenga que venir a decir esto pero la mala ortografía ya no es una noticia relevante. Es más, debería dejar de serlo a corto plazo, pero para los medios de comunicación parece que nunca llega el momento.

Es una verdad como un :facepunch:. No se sabe a ciencia cierta cuánto tiempo más habrá que escuchar que el advenimiento de las nuevas tecnologías –como si el sistema educativo no tuviese nada que ver– ha dejado cualquier atisbo de alfabetización masiva por los suelos gracias a un comportamiento humano tan básico como es el aplicar el mínimo esfuerzo a cualquier tarea.

La culpa, al parecer, la tienen unas pequeñas ilustraciones destinadas a mostrar una miríada de emociones distintas de la manera más sencilla. Aunque su uso es extremadamente viejo y común, ya que los primeros ejemplos de emoticono se encuentran en tecnologías tan poco sospechosas de ser modernas como el telégrafo; no fue hasta la aparición de Internet, el abaratamiento general de las telecomunicaciones y el derribo de la última frontera, la posibilidad de estar conectado 24/7, que se les ha empezado a señalar como uno de los culpables de que cada vez escribamos peor. Ahora hasta tu madre puede olvidar todo lo aprendido en clase de ortografía gracias a las simpáticas caritas que tiene a su disposición en su aplicación de mensajería favorita. Ahora, cuando tardes varios días en llamarla, en lugar de una conversación telefónica con reproches sibilinos le bastará con escribir :disappointed: (o :sob: si es excesivamente dramática).

La variante japonesa de los emoticonos, los emojis, llegaron para sustituir a los primitivos paréntesis y puntos dobles con una  pátina de monería –kawaii creo que lo llaman– e introducir en nuestra comunicación diaria elementos ahora tan imprescindibles :shit: como absurdos :dancer: sin los que ahora nos costaría el doble de tiempo mantener una conversación virtual. El Consorcio Unicode, ese cónclave de mentes privilegiadas que deciden lo que vemos y lo que no a través de nuestros cacharros electrónicos mediante la combinación de símbolos, anunciaba este verano la introducción de 250 nuevas variantes este mismo año. Sin embargo, hasta que lleguen a nuestros teléfonos móviles y aplicaciones de chat, nos las tendremos tendremos que seguir ingeniando para llegar hasta donde no puede hacerlo una caca con ojos.

¿Cómo?

:rage:

Internet es ya mas viejo que una gran parte de sus usuarios. A quienes lo descubrimos en la adolescencia nos da cierto vértigo pensar que hay quien no recuerda el sonido de un modem arrancando, ni ha discutido jamás con su padre por ocupar la línea de teléfono más tiempo del permitido ni ha llorado lágrimas como puños :sob: al ver en el buzón una factura de Telefónica casi casi tan gorda como las Páginas Amarillas. Pero, además de ser raro y caro en sus primeros años, era insufriblemente lento.

El tan ahora discutido acceso a la cultura libre -libre de coste, claro- era algo impensable en un era en la que cargar una imagen podía llevar minutos. Puede que ahora el ser humano vea una media de 4,74 vídeos de Youtube al día –es una media inventada– pero por aquel entonces, llegar a cargar un archivo de esas características era una tarea que exigía un tiempo del que no se disponía.

El GIF es la única forma de expresión nativa de Internet

Si aplicamos la sencilla regla [adolescencia+vídeo+tiempo] encontramos que los primeros GIF simplemente adaptaron la demanda a la precariedad del medio porque, tetas:cold_sweat:. Las imágenes animadas, además de adornar miles y miles de sitios alojados en Geocities, sirvieron en su más tierna infancia para sustituir a los vídeos pornográficos. Por el tiempo de carga de una fotografía se podían obtener imaginativos bucles de modelos haciendo rebotar sus pechos o alguna ración de contacto carnal. Todo un caramelo para una generación que no conocía el ordenador portátil y que debía planear cada intento de masturbación con la precisión de un equipo de operaciones militares especiales.

La llegada de las líneas ADSL permitió un acceso mayor al vídeo en general y a la pornografía en particular, desterrando a la flecha que se estira y al Jesucristo que baila al museo de los horrores perpetrados por el diseño web de la prehistoria de Internet. Sin embargo, en los últimos años ha resurgido, preso de un movimiento que reivindica la barroca sencillez, si es que es eso posible, de aquellos primeros sitios frente a más de una década dominada por el flash y el minimalismo.

Kardashian
Leo
Dalek

¿Qué es Tumblr sino un bello y caótico cementerio en el que cada día nacen y mueren decenas de imágenes en movimiento? La corriente que reivindica los 90 ha encontrado en estas plataformas el caldo de cultivo para hacer que las páginas vuelvan a desafiar las modernas conexiones de fibra con cientos de pequeñas escenas que son un modo de comunicarse en sí mismas, todo un discurso reducido a la mínima expresión, a su forma más simple. He ahí el porqué de su efectividad.

Aplicaciones de mensajería como Telegram ya integran un sistema de búsqueda de GIFs para expresar todo aquello que no queremos o no podemos expresar en palabras o con los simples emojis que todo teléfono móvil posee. Otras van más allá, como Relay, pensada para relacionarse únicamente a base de gatos, unicornios y Kim Kardashian. Sobre todo esta última.

No es novedad que la cultura de masas llega siempre un minuto tarde a las tendencias que se nacen, crecen y mueren por la red a un ritmo endiablado. En un tiempo en el que una escena de cualquier película puede convertirse en un meme si se saca adecuadamente de su contexto, en Warner son conscientes de lo que tienen entre manos con Inherent Vice, la primera adaptación de Thomas Pynchon al cine en la que Joaquin Phoenix, cuya frente ya posee de por sí una micro-filmografía, interpreta a un detective consumidor de cantidades industriales de marihuana y con una tendencia casi innata a tropezar –literalmente, en muchos casos– con la policía. Ante la futura avalancha de GIFs que su actuación va generar,  han decidido adelantarse ofreciendo en su propio sitio promocional toda una galería de imágenes listas para ser compartidas.

Aquí un resumen de todo lo que ha pasado en 2014

Anaconda

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