Te lo digo

Obey!

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El blog Superpunch lleva toda una semana desvelando los mejores y más peculiares disfraces de Halloween. Mi noche, a buen seguro, mejoraría x1000 de habérseme ocurrido algo remotamente parecido a la maravilla que ilustra esta entrada. Es más, con una camisa blanca, un jersey al hombro y raya en el pelo sería, incluso, una perfecta metáfora de lo que nos espera en el post-20N; el win-win de cualquier fiesta.

I <3 Hitler

Es el signo del nuevo siglo, la revolución tecnológica de la que habla la tele y reflejada en la ficción moderna. En Cloverfield (Matt Reeves, 2008), los neoyorkinos echaban mano de sus dispositivos móviles para filmar cómo la cabeza de la Estatua de la Libertad les era lanzada cual pelota de béisbol. La undécima encarnación de El Doctor también lo apuntó cuando apenas había comenzado a dar sus primeros pasos y unos alienígenas pretendían hervir el planeta. Cuando llegue el fin, la raza humana sacará un teléfono antes de echarse a correr.

Mientras tanto, en Tierra-1, lo utilizamos para grabar docu-dramas sobre «bullying» y a John Galliano imitando a Sacha Baron Cohen después de cuatro vinos.

Tensión

(Suena el teléfono)
YO – ¡Dígame!
MADRE – ¿Estás en el trabajo? (Se oyen voces de fondo).
YO – Sí.
MADRE – Es que…(silencio, se siguen oyendo voces, ahora más fuerte) ¿Sabes lo del árbol…? Espera, que tu padre… (más voces).
YO – ¿Si sé qué?
MADRE – ……. (cuelga el teléfono).

10 minutos más tarde
MADRE – Dime (se oyen perros ladrar).
YO – ¿Cómo que «dime»? ¿Qué querías antes? ¿Qué es lo del árbol?
MADRE – ¿Qué?…. No, nada importante… (siguen ladrando los perros) Esto..luego te lo cuento (cuelga el teléfono).

Mi madre, ese genio del suspense.