Libros

Culturizándome

Entre los interminables días de una semana horrible (en lo vital y en lo laboral, pero este blog no es un sitio donde contarlo), he conseguido quitarle algunas horas al sueño para emponzoñar las neuronas desde todos los frentes posibles ante la perspectiva de un duro fin de semana que parece que no termina nunca.

Young OnesVEO: The Young Ones. Aunque poseía el pack editado por Cameo desde hacía varios meses, no había encontrado el momento de ponerme a revisar esta grosera comedia británica de los 80 y es un gustazo comprobar que se conserva tan asquerosamente divertida como la recordaba. El primer capítulo comienza un poco flojo, pero la entrada del enorme Vyvyan Basterd en escena [spoiler] rompiendo la pared de la cocina con una pierna humana en la mano [/spoiler] da comienzo a un sinfín de gags cáfres y surrealistas que se van superando episodio a episiodio. Además, este visionado me está revelando detalles que no recordaba, como las actuaciones musicales en cada episodio (de Madness a Motörhead tocando «Ace Of Spades», Yeah!!!) o los cameos que en su momento no supe reconocer (Robbie Coltrane o Hugh Laurie). Además de ser obscenamente buena, The Young Ones me trae gratos recuerdos de mi primer año en la universidad, no ya por la apariencia de la vivienda, que también, si no porque fue entonces donde descubrí esta maravilla de la televisión

Dato irrelevante que probablemente no quieras saber #1: También duante mi primer año en la universidad, completamente abducidos por esta serie, mis compañeros y yo acudimos disfrazados de The Young Ones a una fiesta de carnava. Aunque por altura me hubiese tocado disfrazarme de Mike, acabé vestido como el glorioso Vyvyan. No recuerdo demasiado de aquel carnaval, pero las marcas de los remaches en la frente me duraron días.

Go!ESCUCHO: Aunque ahora lo cuento entre mis álbumes preferidos, le cogí mucha manía al primer disco de The Go! Team por la insistencia con la que mucha gente me lo recomendó como «algo que no has escuchado nunca». En mi caso, y con este disco, la culpa la tuvieron unas expectativas demasiado altas con un disco que rechazé a la primera escucha y al que solo repetidas terapias de choque han conseguido poner en su lugar. Sin embargo, «Proof Of Youth» SI posee el sonido que estaba deseando escuchar desde hace tiempo. Y además puntualizo, posee el sonido (confuso y estridente, pero poderoso) y unas canciones redondas que últimamente no puedo dejar de escuchar. Como muestra, el segundo single «Doing It Right». Y es que la fórmula hip-hop, punk y cantos de animadoras no puede no ser buena.

También le estoy dando una segunda oportunidad al primer disco de Klaxons. Harto acabé (y me imagino que todo el mundo) del asunto del new rave, pero aunque ellos tengan unas pintas infames como se puede comprobar en esta y cualquier otra foto, el álbum contiene al menos dos joyas: «Golden Skans» y «Magick» además de otros temas destacables. Buena parte de culpa de que lo esté escuchando más últimamente la tiene, hay que ser sincero, el hecho de que me hayan regalado una preciosa edición en vinilo doble que, de bonita que es, parece que el disco sea un poco mejor si cabe.

Dato irrelevante que probablemente no quieras saber #2: Todos mis intentos de ver a ámbos grupos en directo han resultado infructuosos. En el caso de The Go! Team he llegado a coincidir físicamente en la misma ciudad hasta en dos ocasiones (Barcelona y Londres), pero la falta de planificación en la primera y de entradas en la segunda me han dejado sin comprobar como se puede trasladar esa coctelera de sonidos al directo. En el caso de los Klaxons, cancelaron su actuación el pasado festival Primavera Sound, aunque entonces tampoco es que me importase mucho.

C-A-S-HLEO: En la lectura, estoy haciendo bueno el dicho del caldo y las tazas. Después de estar desde agosto sin dedicarme a cultivar las letras, he decidido que noviembre va a ser el «mes de los libros que debí leer hace siglos y no se cómo no se me ocurrió hacerlo antes» y, además, a pares. En estos momentos estoy con «Hollywood Babilonia» y la autobiografía de Johnny Cash, dos obras que me escocía el no haber leído ya. El primero, y no es nada que me sorprenda, es como echar un vistazo a la Cuore (porque entre agosto y este mes es algo que he hecho bastante) con el star sytem hollywoodiense de los años dorados. Kenneth Anger debería dejarse de tonterías y arriesgarse a publicar el tercer volúmen por muchas demandas millonarias de abogados que le puedan caer encima, ya que solo pensar en un tomo en el que pueda aparecer Tom Cruise me produce temblores en las piernas. En cuanto al libro del Hombre de Negro, pues eso, todos queremos al Hombre de Negro.

Dato irrelevante que probablemente no quieras saber #3: El momento en que intenté explicarle a mi padre el juego de palabras del cartel que aparecía en el bar de Warren mientras veíamos «Death Proof» es una de las cosas que me gustaría tener grabadas en video.

No solo el corazón es mentiroso

JT Leroy es una farsa. No puedo decir que sea una noticia bomba teniendo en cuenta la publicación de un artículo en NY Metro en el que el Stephen Beachy cuestionaba la existencia del escritor y atribuíaa su obra a Laura Albert, la mujer que supuestamente le había sacado del mundo de la prostitución y las drogas. Las escasas apariciones de JT Leroy en público (mantení­a relación con sus amigos casi exclusivamente por ví­a telefónica), utilizando siempre como atuendo gafas de sol, peluca y sombrero, llevaban ya varios años dando que hablar, hasta que el pasado mes de enero se publicaba en el New York Times un artí­culo de Warren St. John donde desvelaba la verdadera identidad de la persona que desde 2001 había dado la cara por el escritor: Savannah Knoop, hermanastra de Geoffrey Knoop, el ahora ex-marido de Laura Albert. En este punto queda muy clara la historia. La confirmación vino el pasado mes cuando Geoffrey desveló el final previsible de esta historia: J T Leroy no era más que un personaje inventado a medias con su ex-mujer, a fin de que esta pudiese publicar sus obras ayudada del morbo que suponí­a la truculenta y falsa historia del joven que querí­a ser la mejor prostituta de su barrio. El niño mimado del indie estadounidense, el pobre adolescente seropositivo que habí­a encontrado refugio en la escritura, el amigo de Winona Ryder, Dennis Cooper, Billy Corgan, Gus Van Sant y Michael Pitt entre otros es una gran mentira.

Las reacciones, obviamente, no se han hecho esperar y muchos de los que confiaron en él le han vuelto la espalda. Su editora, Ira Silverberg ha cargado contra sus “inventores”, acusándoles de lucrarse con una historia tan cruda como la de Leroy. Según Silverberg, el «escritor» recibía apoyo financiero debido a su condición de seropositivo, dinero que, visto lo visto, recibian Laura Albert y su ex-marido. Dennis Cooper, uno de los máximos valedores literarios de Leroy, dijo haberse sentido decepcionado con la noticia, ya que, según su punto de vista, la obra y la persona de Leroy eran inseparables. Esto plantea algunas preguntas: ¿Era la obra de J T Leroy valorada por su calidad o por el morbo de ser prácticamente autobiográfica? Boris Vian escribió una de sus mejores novelas atribuyéndola al escritor negro Vernon Sullivan, y a pesar de ello, la calidad de la obra no se resiente al descubrir la verdadera identidad del autor.

Estos dí­as se estrena por fin en salas de Estados Unidos The Heart Is Deceitful Avobe All Things, película basada en la colección de relatos del mismo tí­tulo y que llevaba congelada casi dos años debi­do a la pésima acogida que tuvo su estreno en el festival de Cannes de 2004. Parece que un nuevo montaje y el escandalo en torno a la identidad del escritor han ayudado a dar el empujón que necesitaba para que iniciase su andadura comercial (aunque en algunos paises de Europa es posible adquirirla en DVD). La cinta está dirigida por Asia Argento, la hija del mí­tico Dario Argento y amiga intima de Leroy desde hace unos años, y es clara deudora de la estética y narrativa propia de los films de Gus Van Sant (en ocasiones me pareció estar viendo un remake de My Own Private Idaho). La película pretende ser arisca y desagradable, y lo consigue, aunque decae en el último tramo con un ritmo atropellado que parece querer llegar al final antes de tiempo. No se ha desvelado si Asia conocí­a o no el fraude del escritor, pero esta es la frase promocional de la película : Behind the greatest hoax of our time is the heartbreaking story thar started it all. The seductive tale of “J T Leroy”. Ahí­ queda eso.