Cine

Obey!

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El blog Superpunch lleva toda una semana desvelando los mejores y más peculiares disfraces de Halloween. Mi noche, a buen seguro, mejoraría x1000 de habérseme ocurrido algo remotamente parecido a la maravilla que ilustra esta entrada. Es más, con una camisa blanca, un jersey al hombro y raya en el pelo sería, incluso, una perfecta metáfora de lo que nos espera en el post-20N; el win-win de cualquier fiesta.

Strike a pose

La multipremiada Der Baader Meinhof Komplex viene a confirmar lo que ya sospechábamos todos: la Fracción del Ejército Rojo fueron los Sex Pistols de los grupos terroristas.

Jóvenes, insolentes, desorganizados, caóticos, urbanos y fascinantes. Por mucho que a los responsables de la cinta se les haya llenado la boca asegurando que la película es desmitificadora, deberían haberse dado cuenta que presentar a Andreas Baader como una carismática y caprichosa estrella del rock no puede sino atraer a una nueva generación insensibilizada ante la violencia en el cine (cuando no ávida de ella) y sin la perspectiva histórica con la que sus mayores se miran este tipo de cosas.

El ejercicio se puede hacer de dos maneras. Una de ellas sería descontextualizando, como las dos imágenes que acompañan esta entrada. En la superior, una de las fotos de promoción de la película, las metralletas podrían ser sustituidas por guitarras sin que apenas se notasen diferencias en la pose. Fotos, además, descaradamente inspiradas en el editorial de moda de la revista Tusse Deluxe que levantó ampollas hace ya algunos años. En la segunda, otro momento strike a pose. el lugar de Baader y su esposa Gudrun en pleno juicio (fotograma real de la película) podría ser ocupado por The Kills, The Raveonettes, Royal Trux o cualquier otro duo chico-chica del rock de postura afectada y magnetismo indiscutible.

Evidentemente, estos dos ejemplos cazados a salto de mata quedan ensombrecidos por el desarrollo mismo de la película, que vendría a ser la segunda manera de desmontar las teorías del director cuando habla de desmitificación. Sir ir más lejos, cuando se aleja del rigor histórico, incluye carreras frenéticas a ritmo del My Generation de The Who, tiroteos, tetas en un campo de terroristas árabes y amor libre circa 1971. Lo que se dice una gozada, vamos,