En el universo Spinal Tap se las gastaban de esta manera:
Que los bateristas son un cero a la izquierda del rock and roll es un hecho comunmente aceptado. De su mismo nombre se desprende que son unos tipos grises que se esconden tras su instrumento al fondo de un escenario y que no pasan de un segundo o tercer plano en las fotos promocionales. Además, su puesto está sujeto a constantes cambios cuando no es una profesión de alto riesgo que suele acarrear una muerte prematura y ridícula.
Mientras tanto, en el mundo real, la opinión sobre los bateristas no era mucho mejor (ni tan divertida, claro está). Algunos ejemplos han quedado como grandes leyendas para la música popular: Keith Moon, más por méritos extramusicales y John Bonham porque todo lo que atañe a Led Zeppelin es como que muy mítico. En resumen, se podría decir que todo es inherente a la época, puesto que en los 70 el rock consistía básicamente en ver quien lo tenía y hacía todo más grande.
Aunque no suela aparecer en esas fútiles listas destinadas a reconocer al mejor baterista de todos los tiempos, Hal Blaine puede presumir de haber participado en la grabación de algunas de las mejores canciones de la historia, amén de ser el artífice de la introducción de batería más famosa e imitada del mundo. Solo por Be My Baby y su respuesta masculina, Don’t Worry Baby, Blaine se merece cada una de las loas que se le puedan lanzar, pero el resto de la lista de producciones que han contado con sus servicios es simplemente apabullante: Surf City, Mr. Tambourine Man, These Boots are made for walking, Good Vibrations, I Got You Babe, Mrs. Robinson; casi se podría decir sin exagerar que con las canciones en que ha participado se podría armar un Best Of The 60′s sin que nadie echase de menos un solo tema. Para acabar de redondear su leyenda, y como mandan los cánones del secundario de lujo, sus incursiones en solitario son poco más que intentos ridículos de sobreponerse a una gloria en la sombra que, por otro, lado no debería dejar indiferente a nadie, aunque solo sea por darle el valor de estar en el momento adecuado en los estudios donde se estaba dando forma a la mejor música del mundo.
Y AÚN HAY MÁS, OIGA: una (bastante completa) lista de canciones que han usado para beneficio propio la introducción de Be My Baby.
A falta de visionar el quinto capítulo, el saldo arrojado por este drama teen es de un positivo que da incluso gozo hablar de él pese a estar avalada por el productor de la horrible The O. C. La ventaja es que mientras la primera pretendía ser un drama ambientado en las mejores familias de los ángeles, Gossip Girl mantiene de momento el tono superficial con el que imaginas el ambiente real de la alta sociedad neoyorkina. ¿No te identificas con los personajes? Ni falta que hace, porque, seamos serios, infeliz el que pretenda empatizar con personajes millonarios que se comportan como lo que son (exceptuando, claro, que seas millonario tu también). No quiero decir que sea una serie perfecta, pero de momento ha jugado bien la baza de sus virtudes (la mayor, ser honesta con lo que promete) y ha maquillado correctamete sus defectos.

Tres videoclips para Halloween
Faltan menos de 48 horas para la noche de Halloween y yo he comenzado la semana encadenando una serie de acontecimientos que bien podrían acabar por certificar mi condición de gafe.
Para ir abriendo boca, he recopilado tres videoclips, tres, perfectos para incluir entre película y película en el caso de que hayan escogido pasar la noche más divertida del año rindiendo culto a los clásicos del género del horror (aunque he de decir que son ustedes unos tristes, si se me permite la licencia).
Si Wau y los Arrrghs!!! son toda una institución en el rock valenciano más mongol y cavernícola será por algo
Screaming Lord Sutch es uno de los musos de este blog por esta y muchas otras razones
Misfits-Romero-Zombies