La última propuesta de los siempre descacharrantes DEVO no tiene, os lo aseguro, despercidio alguno. Durante una búsqueda exhaustiva de información sobre los incesantes rumores de su presencia en Primavera Sound 2006, me encuentro con el inminente lanzamiento de DEV2.0, o lo que es lo mismo, un grupo que parece el típico producto manufacturado para niños, sólo que compuesto por 5 pre-adolescentes uniformados interpretando las canciones de Devo.
No es de extrañar que detrás del proyecto estén los miembros originales de Devo, ya que Mark Mothersbaugh ha participado en diversos proyectos dirigidos a niños (ha compuesto la banda sonora y ha puesto su voz a las películas y la serie Rugrats, además de haber participado en ese monumento llamado Pee-wee’s Playhouse), lo que si es de extrañar es que sea Disney, la gran corporación de la corrección política, la encargada de poner en circulación a los supuestos pequeños clones de algo tan bizarro como Devo. Gerard Casale, otro de los fundadores, dirige los videos que acompañan a las canciones de este lanzamiento.
La selección de temas se basa, obviamente, en los grandes éxitos de la banda, dejando a un lado los temas menos comerciales de la banda (no estan Mongoloid, ni Jocko Homo, prácticamente nada de los dos primeros álbumes), y se incluyen dos temas nuevos, Cyclops y The Winner, algo que a mi me parece una sucia maniobra para que los fans de Devo nos interesemos por el proyecto, ya que son los primeros temas nuevos en 15 años. Además, algunas de las letras han sido modificadas para que no chirríen en la voz de una niña de 12 años, por lo que Girl U Want, por ejemplo, se ha convertido en Boy U Want (aunque en los videos que se pueden ver en la página del grupo, aparecen tocando la canción con la letra original) y se han eliminado referencias a pistolas, violencia y algo que tenga que ver remotamente con sexo (¡Esto es Disney amigos!).
Las reacciones de los fans de la banda son de lo más diversas, aunque la mayoría opta por tomarselo con sentido del humor (¿Donde se ha visto un fan de Devo sin sentido del humor?). En Punknews.org, por ejemplo, se pueden leer todo tipo de comentarios (”I’d rather have my children listen to Devo than any other shit that’s on modern rock stations…I think it’s cool and clever, and by God–I don’t have to buy those stupid Mary Kate and Ashley tapes no more!). Yo estoy totalmente de acuerdo: estoy deseando comprarselo a mi sobrino.

Terrorismo Pop
Tony Wilson nunca se cansaba de decirlo. Cada vez que escuchaba a un periodista acusar de fascistas a Joy Division, Wilson apelaba a la ignorancia del susodicho blandiendo el arma del situacionismo.
Se puede comprobar en 24 Hour Party People y siempre lo defendió: la libre asociación entre el continente y el contenido, tomar nombres como Joy Division o Durruti Column y situarlos en un contexto totalmente diferente hasta quitarle su significado. Esto, por supuesto, no era nada nuevo. El punk, surgido unos años antes, tenía mucho de este concepto artístico. Las imágenes de Siouxie o Sid Vicious con brazaletes nazis no eran más que pura provocación a costa de utilizar los símbolos más temidos y repudiados del siglo pasado. Esto no es nada raro si tenemos en cuenta que el punk se lo inventaron unos estudiantes de arte como Vivienne Westwood y Malcom McLaren para destruir el status quo del rock de finales de los setenta con una gran bofetada musical, estética y social. Y vaya si lo consiguieron.
Algo parecido debió pensar Luke Haines (The Auteurs, Black Box Recorder) cuando decidió sacar un disco en 1996 bajo el nombre de Baader-Meinhof. Haines, uno de los talentos musicales británicos menos reconocidos de la década de los noventa, siempre se ha caracterizado por ser un agitador de conciencias en un país muy poco dado a la autocrítica. Ferviente admirador de los tabloides y de la cultura (bueno, más bien incultura) popular, los textos de sus canciones han podido ser más crudos o más irónicos, pero siempre con el dedo bien metido en la llaga. Haines utilizó el nombre popular con el que se conocía a la Rote Armee Fraktion (Fracción del Ejército Rojo), la organización terrorista de izquierda radical más activa de la Alemania de posguerra. El nombre Baader-Meinhof le vino dado por la prensa de la época, y se trata de la unión de los apellidos de sus dos componentes más significativos. A finales de los setenta, algunos sectores veían en los ideales de la banda una lucha romántica en pos de los ideales de la izquierda y el azote de los criminales del antiguo orden alemán. La muerte de sus líderes en extrañas circunstancias mientras se hallaban en prisión no hizo más que aumentar la leyenda e iniciar su reconversión en icono de la cultura popular alemana. El disco de Luke Haines, según su propio autor, no pretendía hacer en ningún momento apología del terrorismo, sino ser un album conceptual sobre el terrorismo desde la irrespetuosidad y la provocación, no desde la corrección política.
Alan McGee, fundador de la discográfica Creation y personaje de sobra conocido por ser mánager de Oasis y otros grandes grupos británicos, reveló hace un par de años que Malcom McLaren (él, otra vez él) le había pedido dinero para financiar un proyecto que consistía en viajar por todo el mundo grabando los cantos de lucha de organizaciones terroristas con vistas a editar un disco. McGee se lo tomó a cachondeo y le argumentó que no le haría gracia tener «grupos de encapuchados viniendo a la oficina a cobrar royalties», pero con los antecedentes de McLaren, algo me dice que estaría dispuesto a hacerlo y dar un paso más en la definición de punk.