Archivos por categoría: Cine

Ohhhhh, in silence.

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No se me ocurre menor manera que homenajear a Ian Curtis en el 30 aniversario de su muerte que la de reivindicar la obra maestra que coloco más abajo, sólo un poco por debajo de 24 Hour Party People, pero muy por encima de Control.

Loaf Will Tear Us Apart (Otro filete conmovedor) from J. Recordable on Vimeo.

Filete conmovedor, que grande fuiste.

Strike a pose

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La multipremiada Der Baader Meinhof Komplex viene a confirmar lo que ya sospechábamos todos: la Fracción del Ejército Rojo fueron los Sex Pistols de los grupos terroristas.

Jóvenes, insolentes, desorganizados, caóticos, urbanos y fascinantes. Por mucho que a los responsables de la cinta se les haya llenado la boca asegurando que la película es desmitificadora, deberían haberse dado cuenta que presentar a Andreas Baader como una carismática y caprichosa estrella del rock no puede sino atraer a una nueva generación insensibilizada ante la violencia en el cine (cuando no ávida de ella) y sin la perspectiva histórica con la que sus mayores se miran este tipo de cosas.

El ejercicio se puede hacer de dos maneras. Una de ellas sería descontextualizando, como las dos imágenes que acompañan esta entrada. En la superior, una de las fotos de promoción de la película, las metralletas podrían ser sustituidas por guitarras sin que apenas se notasen diferencias en la pose. Fotos, además, descaradamente inspiradas en el editorial de moda de la revista Tusse Deluxe que levantó ampollas hace ya algunos años. En la segunda, otro momento strike a pose. el lugar de Baader y su esposa Gudrun en pleno juicio (fotograma real de la película) podría ser ocupado por The Kills, The Raveonettes, Royal Trux o cualquier otro duo chico-chica del rock de postura afectada y magnetismo indiscutible.

Evidentemente, estos dos ejemplos cazados a salto de mata quedan ensombrecidos por el desarrollo mismo de la película, que vendría a ser la segunda manera de desmontar las teorías del director cuando habla de desmitificación. Sir ir más lejos, cuando se aleja del rigor histórico, incluye carreras frenéticas a ritmo del My Generation de The Who, tiroteos, tetas en un campo de terroristas árabes y amor libre circa 1971. Lo que se dice una gozada, vamos,

Tenía que pasar (II)

Written by Jose. Filed under Cine, Internet, Televisión. 1 Comment.

¿Me estás pidiendo una cita?

Tenía que pasar

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Después de esto

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Tenía que llegar la inevitable camiseta.

No. A Christian Bale no le bastaba con zurrar a su madre y a su hermana antes del estreno de su grandilocuente Batman. El que posiblemente sea el actor que más en serio se toma de toda su generación, camina imparable hacia su conversión en icono pop de proporciones cósmicas. El artista Warren Hart ya se ha dado cuenta. Ahora solo falta que se convierta a una religión estrafalaria para enderezar su total transformación en el reverso tenebroso de Tom Cruise.

3-5-0-1-2-5, Go!

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EL próximo 5 de noviembre, la distribuidora Avalon edita por fin en España el documental Joy Division de Grant Gee, una aséptica y concisa mirada a la breve trayectoria del grupo de Manchester. Sin llegar al nivel de otros documentales musicales producidos en los últimos años (y editados por la misma distribuidora), la cinta de Gee, junto con 24 Hour Party People y la irregular y no estrenada en España Control, viene a completar lo que ya podríamos llamar el tríptico cinematográfico de Joy Division: la Verdad, el Mito y la Película Que Todo el Mundo Quería Ver.

La primera duda que surge tras visionar el biopic de Anton Corbijn es si esta historia merece una película. La vida cotidiana de una mediana estrella de rock, sus tribulaciones amorosas y su enfermedad mental chocan de frente con la voluntad de hacer una rock movie canónica con el universo de Joy Division. Está claro, obviamente, que se encuentra en el extremo totalmente opuesto a otras historias del rock n roll basadas en personajes reales como Velvet Goldmine o Casi Famosos, centradas únicamente en los mitos que han rodeado a esos músicos. La denostada cinta de Todd Haynes, por ejemplo, modelaba una serie de leyendas urbanas para dibujar una historia de amor clásica y predecible, pero articulada de una forma muy original a base de estereotipos de la era del glam y un arrollador estilo visual. Ya nos sabemos todos la frase de elegir la verdad o la leyenda. Control quiere ser la verdad, pero se queda a mitad de camino.

En primer lugar, dejando claro que no es una mala película del todo, Control es increíblemente tramposa. Corbijn diseña con tiralíneas un film destinado a gustar, y mucho, al fan medio de Joy Division, intentando empatizar desesperadamente de una forma que le dejan muy cerca de lo que hubiese hecho con la misma historia una tal Sofia Coppola. En primer lugar, el blanco y negro. Sin entrar en los ambientes oscuros por los que discurre la mayor parte del legado musical de la banda (su condición de proto-siniestros), el inconsciente colectivo de admiradores de Joy Division tiene grabadas a fuego las instantáneas de la banda de Manchester realizadas por el mismo Corbijn en blanco y negro, lo que confiere a la película una sensación de falso realismo, de que lo que está contando es lo que realmente sucedió.

La perspectiva que no hay que perder nunca de vista con Control es que ofrece una visión sesgada de la historia: la de una ama de casa abandonada por un marido de personalidad compleja y con problemas mentales cada vez más imbuido en la vida de la estrella de rock. Una vida que, además, la película se niega a mostrar íntegramente. Es una lástima que la película se quiera hacer interesante en todo aquello que la célebre viuda no llegó a conocer: su grupo, su amante y todo lo que atormentaba a su cabeza. La película se da, además, de bruces con el respeto y la complacencia hacia la figura del rockero muerto. La personalidad de Ian se muestra terriblemente delimitada únicamente en su tormento amoroso. Control elude, por poner un ejemplo, anécdotas documentadas de lo increiblemente celoso y violento que podía llegar a ser Curtis y la desazón que provocaba en Deborah saber que su marido era capaz de estar con otras mujeres mientras que con dirigir la palabra a un hombre podía despertar la ira de su esposo.

En lo que si que acierta la película es en trasladar la angustia de la protagonista, ya que a estas alturas debería quedar claro que el personaje principal en esta obra es la señora de Curtis. Cuando se encuentra embarazada y humillada por no poder entrar en un concierto de su marido, el rostro de Samantha Morton si que consigue reflejar el drama en que está inmersa Deborah. El resto de personajes de la cinta, sus compañeros de grupo principalmente, quedan sin dibujar completamente pese a que se durante todo el metraje intuye lo que todo fan de Joy Division sabe: que no tenían por Ian un cariño, digamos, especial. Este mismo hecho quedaba patente en 24 Hour Party People de una manera más sencilla y demoledoramente efectiva: Peter Hook le quita a Ian un paquete de tabaco en pleno ataque epiléptico sin inmutarse ante los espasmos de su compañero. Crudo y simple.