Que Sacha Baron Cohen es Dios es algo que admite discusión, si, pero muy poca.
Sacha Baron Cohen (pienso repetir el nombre hasta que se gaste), en pleno rodaje de Bruno, la nueva película basada en uno de sus histéricos personajes, se coló ayer en el desfile de Agatha Ruiz de la Prada en Milán y le reventó el pase. En la edición en papel de El Mundo de hoy, que dedica media página al show del humorista, una estilista dice que salió «empujando y pegando a las modelos» y que todo el mundo, incluida Agatha, se cagaron por la pata abajo y no pudieron impedir que saliese a la pasarela antes de ser interceptado por el personal de seguridad. Al parecer, Sacha lo había intentado antes en dos desfiles pero, por lo que se ve en el video, acertó de pleno porque los trapos que llevaba podrían pasar por un traje de la infame diseñadora cualquier día de la semana. Lo mejor de todo es que incluso consiguió arrancar un aplauso al respetable con las luces apagadas y todo. Grande Sacha, grande.
No dudo que haya quién se sienta ofendido por que estos chavales hayan jugado a ser los más graciosos colocándose un nombre tan llamativo, pero desconfío de UPyD tanto como de que una película de Sofia Coppola sea interesante. El partido de Rosa Díez (y repito que no lo digo yo, lo dicen ellos) ha hecho de la lucha antiterrorista una vergonzosa estrategia para introducirse en la política. Se habla de la sensibilidad de las víctimas del terrorismo, que merecen todo el respeto del mundo, pero poco de la sensibilidad de otras muchas personas que tenemos que aguantar ofensas como las de la Iglesia Católica hacia todo lo que se mueve. Mi sensibilidad es completamente diferente, pero me la tengo que tragar. Mientras todo esto pasa, el bueno de Lemmy 
La cosa, obviamente, no acaba aquí. Durante las semanas de promoción del nuevo club, por las calles han aparecido carteles arrancados o con insultos grafiteados encima. Incluso se ha increpado a las personas que colocaban la publicidad por toda Valencia. ¿El motivo? La bandera utilizada para rellenar el logotipo es un símbolo. No voy a aburrir con cuestiones políticas porque este no es el sitio, pero resumiendo: la 
Vidas Ejemplares: Screaming Lord Sutch (Especial Halloween)
La combinación de rock ‘n’ roll con imaginería de terror es una opción que no por vieja deja de ser atractiva. Que le pregunten a los Cramps, los Misfits, Alice Cooper o Kiss si ahora mismo dispondrían de la categoría de leyenda si no hubiesen poseído una imagen tan impactante y reconocible, basada en una adaptación temática y estética de los postulados del cine y la literatura de terror.
David Edward Sutch, más conocido por su alias Screaming Lord Sutch, fue uno de los personajes más singulares surgidos de la escena musical británica de principios de los sesenta, mezclando el rock ‘n’ roll enérgico de Jerry Lee Lewis con una puesta en escena humorística y provocativa inspirada en el mundo del terror y lo macabro, o lo que se vino a denominar, shock rock. Su llamativa imagen, con extraños sombreros, ropa de leopardo, cabello largo y maquillaje mortuorio, causaron sensación en la época, aunque nunca gozó del éxito que él hubiese deseado.
Lord Sutch comenzó su carrera a finales de los cincuenta con la banda The Savages, un combo por donde irían desfilando músicos como Ritchie Blackmore o Nicky Hopkins en la múltiples formaciones que conoció. Su debut discográfico, ‘Till The Following Night (1961) era toda una carta de presentación del estilo por el que se le recuerda: una introducción ambiental evocando un cementerio, el ruido de un ataud que se abre, unos gritos desgarradores y …
Entre 1963 y 1966, Lord Sutch & The Savages lanzaron tres singles más: Jack The Ripper¹ (1963), también producido por Meek y que se ha convertido con el paso del tiempo en su tema más célebre; She’s Fallen In Love With A Monster Man² (1964), una de sus mejores canciones y la que marca el inicio de sus colaboraciones con Jimmy Page; Dracula’s Daughter (1964) y The Train Kept A Rollin’ (1966). En 1970, ya sin el acompañamiento de The Savages, Sutch eliminó el Screaming de su nombre artístico y grabó su primer álbum, Lord Sutch & Heavy Friends, producido por Jimmy Page y con la colaboración de músicos como Keith Moon (The Who) o Noel Reading (Jimmy Hendrix Experience). Aunque no abandonó las puestas en escena y las vestimentas excéntricas (se llegó a presentar como Lord Caesar Sutch & The Roman Empire), en esta segunda etapa dejó el shock rock de sus inicios para practicar un rock n roll más convencional. En 1972 grabó su último álbum de estudio The Hands Of Jack The Ripper, asentado principalmente en versiones de Chuck Berry, Little Richard y Jerry Lee Lewis. A partir de este álbum, las referencias discográficas de Sutch que se encuentran son recopilaciones y grabaciones en directo de sus años de gloria.
Al margen de sus chaladuras en el mundo del espectáculo, Lord Sutch fue un personaje popular a raíz de fundar su propio partido político, el demencialmente divertido The Official Monster Raving Loony Party en 1963. Sutch se presentó sistemáticamente a todas las elecciones con propuestas tan ridículas como poner ruedas al Parlamento para llevarlo hasta Escocia o construir parques de atracciones. Para redondear, en los todos mítines que realizaba vestía la misma ropa estrafalaria que utilizaba para sus conciertos.
Desgraciadamente, Sutch, al que todos consideraban un hombre alegre y con gran sentido del humor, sufría graves trastornos emocionales, pasando por periodos de profunda depresión. En 1999, un año después del fallecimiento de su madre, Sutch era encontrado ahorcado en su casa, un agrio final para el que fue el agitador más divertido de la música y la política británica del siglo pasado.
¹. El pasado año, la sensación gótico-garagera The Horrors versionaron el tema con bastante poca gracia. No contentos con eso, el resto de sus canciones son un refrito de los logros de Sutch y otras gentes mucho más respetables.
². Las españolas Undershakers también versionaron a Sutch en los noventa, y con más bastante más gracia que los putos Horrors.
*. Post recuperado del blog antiguo. ¿Resucitará esta vez como hizo el año pasado?