3-5-0-1-2-5, Go!

EL próximo 5 de noviembre, la distribuidora Avalon edita por fin en España el documental Joy Division de Grant Gee, una aséptica y concisa mirada a la breve trayectoria del grupo de Manchester. Sin llegar al nivel de otros documentales musicales producidos en los últimos años (y editados por la misma distribuidora), la cinta de Gee, junto con 24 Hour Party People y la irregular y no estrenada en España Control, viene a completar lo que ya podríamos llamar el tríptico cinematográfico de Joy Division: la Verdad, el Mito y la Película Que Todo el Mundo Quería Ver.

La primera duda que surge tras visionar el biopic de Anton Corbijn es si esta historia merece una película. La vida cotidiana de una mediana estrella de rock, sus tribulaciones amorosas y su enfermedad mental chocan de frente con la voluntad de hacer una rock movie canónica con el universo de Joy Division. Está claro, obviamente, que se encuentra en el extremo totalmente opuesto a otras historias del rock n roll basadas en personajes reales como Velvet Goldmine o Casi Famosos, centradas únicamente en los mitos que han rodeado a esos músicos. La denostada cinta de Todd Haynes, por ejemplo, modelaba una serie de leyendas urbanas para dibujar una historia de amor clásica y predecible, pero articulada de una forma muy original a base de estereotipos de la era del glam y un arrollador estilo visual. Ya nos sabemos todos la frase de elegir la verdad o la leyenda. Control quiere ser la verdad, pero se queda a mitad de camino.

En primer lugar, dejando claro que no es una mala película del todo, Control es increíblemente tramposa. Corbijn diseña con tiralíneas un film destinado a gustar, y mucho, al fan medio de Joy Division, intentando empatizar desesperadamente de una forma que le dejan muy cerca de lo que hubiese hecho con la misma historia una tal Sofia Coppola. En primer lugar, el blanco y negro. Sin entrar en los ambientes oscuros por los que discurre la mayor parte del legado musical de la banda (su condición de proto-siniestros), el inconsciente colectivo de admiradores de Joy Division tiene grabadas a fuego las instantáneas de la banda de Manchester realizadas por el mismo Corbijn en blanco y negro, lo que confiere a la película una sensación de falso realismo, de que lo que está contando es lo que realmente sucedió.

La perspectiva que no hay que perder nunca de vista con Control es que ofrece una visión sesgada de la historia: la de una ama de casa abandonada por un marido de personalidad compleja y con problemas mentales cada vez más imbuido en la vida de la estrella de rock. Una vida que, además, la película se niega a mostrar íntegramente. Es una lástima que la película se quiera hacer interesante en todo aquello que la célebre viuda no llegó a conocer: su grupo, su amante y todo lo que atormentaba a su cabeza. La película se da, además, de bruces con el respeto y la complacencia hacia la figura del rockero muerto. La personalidad de Ian se muestra terriblemente delimitada únicamente en su tormento amoroso. Control elude, por poner un ejemplo, anécdotas documentadas de lo increiblemente celoso y violento que podía llegar a ser Curtis y la desazón que provocaba en Deborah saber que su marido era capaz de estar con otras mujeres mientras que con dirigir la palabra a un hombre podía despertar la ira de su esposo.

En lo que si que acierta la película es en trasladar la angustia de la protagonista, ya que a estas alturas debería quedar claro que el personaje principal en esta obra es la señora de Curtis. Cuando se encuentra embarazada y humillada por no poder entrar en un concierto de su marido, el rostro de Samantha Morton si que consigue reflejar el drama en que está inmersa Deborah. El resto de personajes de la cinta, sus compañeros de grupo principalmente, quedan sin dibujar completamente pese a que se durante todo el metraje intuye lo que todo fan de Joy Division sabe: que no tenían por Ian un cariño, digamos, especial. Este mismo hecho quedaba patente en 24 Hour Party People de una manera más sencilla y demoledoramente efectiva: Peter Hook le quita a Ian un paquete de tabaco en pleno ataque epiléptico sin inmutarse ante los espasmos de su compañero. Crudo y simple.

5 thoughts on “3-5-0-1-2-5, Go!

  1. JD Fan dice:
    Tus argumentos me parecen una puta mierda. Control es una película emocionante sobre la vida de Ian y eso lo sabemos todos los fans de Joy Division entre los que no deberías contarte, por cierto.
  2. Jose dice:
    Precisamente lo último que diría yo de la película es que es emocionante. Si a usted se le hace el culo agualimón con cada cosa que tenga que ver con Joy Division, no es mi problema.
  3. paolo2000 dice:
    Yo reconozco que este post acierta al concebir la pelicula como demasiado complaciente con aquellos que somos fans si se me permite calificarme como tal, claro. Por ejemplo con el uso del blanco y negro ya nos habia ganado la partida a muchos antes de empezar… En lo que al grupo se refiere, me quedo con 24 hr party people como testimonio mas alocado, pero mas verdadero en esencia, no?.

    No obstante todo hay que decirlo la pelicula esta basada en la novela escrita por la viuda de IC y ahi si creo que acierta el realizador. Ella es la verdadera protagonista de la pelicula y si hay algo de emocion la soporta ella, siendo el grupo una excusa para contar su drama que no lo olvidemos es bastante heavy.

    Yo me gustaria resaltar una escena que me impacto mucho y es la del Ian Curtis trabajando en el INEM ingles y la pobre chica con problemas que, acompañada de su madre, busca trabajo y que le inspira la letra de “She’s lost control”. No se porque , me enternecio mucho…

  4. Jose dice:
    Por eso digo que es una visión sesgada, solo ofrece la visión de una mujer que estuvo casada con él, pero que no le conoció realmente. Lo que me jode (y en eso estamos de acuerdo) es la recepción de ciertos fans, que lo han tomado como un “eso fue lo que pasó” o “que bien retratado está Curtis”, gente como el anormal del primer comentario. Pues mis cojones toreros.
    Por cierto paolo, ¿el documental lo has visto?

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