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Comentario de texto(s)

David Fincher ya había demostrado lo que puede llegar a hacer con una novela mediocre en Los hombres que no amaban a las mujeres, una película en la que su prodigioso estilo cinematográfico se divorciaba en más de una ocasión de la historia. Su adaptación de Perdida, otra novela negra superventas, contaba de base con un material más estimulante que una simple trama de misterio y todos los números para convertirse en una película aclamada e incomprendida al mismo tiempo.

Además de dejar uno de los artefactos culturales más estimulantes de 2014, la cinta de Fincher ha sido un enorme catalizador de debates que van desde su responsabilidad social como revisionista de los valores del patriarcado hasta si sus actores tienen cara de palo. ¿Misógina o feminista? ¿Tensa o aburrida? ¿Affleck yay or nay? La imagen de abajo se corresponde a un abismal grupo de Facebook llamado El club del buen cine. No creo que haga falta advertir de que vienen curvas.

Perdida

(1) Pues a mí...

Las catedrales de la crítica de pacotilla se sostienen todas en dos pilares. El primero es el puesamidismo. El segundo es el fingido respeto a cualquier opinión de mierda, también conocido como paragustosloscolores.

(2) NPH como NPH

El Efecto McConaughey (¿por qué no?) permite a los espectadores ver a los actores anteriormente encasillados, ya no solo como una presencia que no les saca de la película, sino como intérpretes superlativos. Para conseguirlo solo hace falta un papel de drogadicto, de travesti, de Joker, un Oscar, un acento tejano muy cerrado o puede que todo junto. El pecado de Neil Patrick Harris, por lo que se deduce de este comentario, es aparecer vestido con traje.

(3) Cine para echar la siesta

El lugar común más extendido a la hora de valorar Perdida, sin contar la misoginia, es su presunto argumento de telefilme, una discusión que, por otra parte, parece haberse dado únicamente en el público europeo. Utilizar, además, el epíteto de Antena 3 demuestra un profundo desconocimiento de un cine que no nos debería resultar tan ajeno, dado que el telefilme es pura explotación. Perdida es, entre otras muchas cosas, una suerte de explotación del esquema del thriller sexual que Verhoeven pulió y perfeccionó en los 90 y que ha sido imitado a la saciedad en películas para la televisión que, liberada de las ataduras impuestas por una superproducción de estudio que debe llegar al máximo público posible, retuerce la verosimilitud y extrema los rasgos (los buenos, demasiado buenos; los malos, de folletín) en pos del sensacionalismo y el golpe de efecto (antes del corte publicitario).

Valorar el filme de Fincher por cualquiera de estas vías es perder tres cuartas partes de su intención como comedia social negrísima alrededor del caso de Nick y Amy -una magnífica base de telefilme en sí misma-, algo que no se molesta en disimular en ningún momento y que comienza con esos maravillosos teaser posters que aprovechan el estudio que produce el filme, Fox, para colar el logotipo de Fox News (noticias rayanas en la ciencia-ficción, extremos juicios de valor, Intereconomía de lujo), continúa con selfies cargados por el diablo y acaba con una nada gratuita alusión a los formatos de telerrealidad.

(4), (5) y (6) Tú no puedes ser Batman con esa cara

Que alguien ponga añada un poco de Efecto McConaughey por aquí, por favor. Supeditar la calidad de una película a la percepción pública que tenemos de alguno de sus interpretes es un vicio que, si bien cuesta, se puede llegar a evitar. La historia del cine está plagada de grandes obras maestras con actuaciones pasables o directamente atroces. Puede que Rosamund Pike tenga más oportunidades de lucirse con su personaje, pero esta sonrisa es un prodigio de síntesis: resume en sí misma los 150 minutos que dura la película.

Sonrisa boba

(7) y (8) Ven aquí DJ, que te voy a explicar lo que es el ritmo

¿Es el tercer acto anticlimático? Depende de lo que busques. Dentro de ese amalgama estilístico en el que cabe el thriller policiaco, Perdida se puede considerar un fracaso en la misma medida en que lo pudo ser Zodiac, una película en la que la trama parece que no avanza, la radiografía de una investigación en la que se camina en círculos. Dentro de los márgenes del género, la resolución es un absoluto desastre. Como drama, por otra parte, es impecable y tiene el, posiblemente, mejor plano final del año.

(9) No me lo creo

Alguna universidad debería realizar un estudio que determinase en qué momento el espectador comenzó a buscar desesperadamente la verosimilitud absoluta en obras de ficción. Además de rellenar espacios marginales en informativos y correr de muro en muro a través de Facebook, ayudaría a comprender uno de los grandes porqués del cuñadismo crítico actual. Calificar a una película de ficticia es muy parecido a decir que un trozo de panceta es grasiento, un pleonasmo de manual.

Como novela de intriga, Perdida, maneja de forma solvente los giros de la trama. Pese a no ser –ni de lejos– su principal hallazgo, sí ha sirvió para situar su libro entre los más vendidos de 2012. Gillian Flynn, autora también del guion, ha sido lo suficientemente inteligente como para no supeditar todo el peso al efectismo de las narraciones de misterio y se recrea en los márgenes de la tragedia –esas vigilias, las búsquedas, las vallas, el histerismo–, en la construcción mediática del perfecto villano a base de retales imprecisos y en el proceso de desintegración y reunificación de un matrimonio por una vía, digámoslo, algo dolorosa. Esa verosimilitud que busca el espectador en la investigación policial, por tanto, está supeditada a todos esos elementos periféricos, a la urgencia por encontrar a la inesperada novia que América ni siquiera sabía que tenía antes de desaparecer.

(10) ???

Me gustaría que alguien me explicase cómo se puede narrar secuestros y violaciones de manera pretenciosa. Lo digo en serio.