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Unos tipos del futuro

No sé si alguien se ha dado cuenta antes pero, aquí y ahora, en 2014, la elección es una cosa de extremos. En algunos casos tiene que ver con posiciones totalmente opuestas, algo así como ver a Pablo Iglesias contra Eduardo Inda, en la versión de la España borderline del último lustro, o una batalla entre los fans de las sagas Stars (inserte nombre) . En otros casos, la mayoría, tiene que ver con preocuparse mucho contra preocuparse poquísimo.

Elegir una tipografía para una presentación cualquiera entra en el segundo caso, entre quienes se dejan las pestañas probando espécimen tras espécimen hasta dar con el que más se ajusta a lo que quieren transmitir y quienes dejan caer el texto con la primera opción que les presenta el procesador de texto o van directamente a aquellas más populares como la Times New Roman o la odiadísima Comic Sans, algo así como la Sálvame de las fuentes, que a nadie le gusta pero se usa un montón y gracias a la cual muchos hemos encontrado casa o un pintor muy económico.

En el primer grupo, sin lugar a dudas, estaría Dave Addey, el cerebro tras el exhaustivo blog Typeset In The Future, una bitácora dedicada a analizar hasta el mínimo detalle tipográfico en las películas de ciencia-ficción. Desde la seminal Eurostile, algo así como el espejo en el que se miran todas las fuentes que pretender ser futuristas, hasta las mil y una apariciones de tipos como la Helvética o la Futura en cintas como Moon y 2001, a space odyssey. En su última entrada, dedicada a la inagotable Alien de Ridley Scott, disecciona desde los solemnes créditos iniciales –ojo, fotograma a fotograma– hasta las pantallas, los símbolos y las latas de cerveza. Es tal el nivel de detalle y sana chifladura que incluso se permite irse por las ramas con las unidades de medida. Todo tiene que ver con la tipografía. En serio.

Actualización del día d (D de después): En Inferno también se hacen eco de las chaladuras de Typeset In The Future a cuenta de su entrada sobre Alien. Llamadlo sincronía o quizás que es la cosa más loca que hemos visto en días, pero allí lo cuentan de manera diferente. Es decir, mejor.