Monthly Archives: marzo 2006

Terrorismo Pop

Tony Wilson nunca se cansaba de decirlo. Cada vez que escuchaba a un periodista acusar de fascistas a Joy Division, Wilson apelaba a la ignorancia del susodicho blandiendo el arma del situacionismo.

Se puede comprobar en 24 Hour Party People y siempre lo defendió: la libre asociación entre el continente y el contenido, tomar nombres como Joy Division o Durruti Column y situarlos en un contexto totalmente diferente hasta quitarle su significado. Esto, por supuesto, no era nada nuevo. El punk, surgido unos años antes, tení­a mucho de este concepto artí­stico. Las imágenes de Siouxie o Sid Vicious con brazaletes nazis no eran más que pura provocación a costa de utilizar los sí­mbolos más temidos y repudiados del siglo pasado. Esto no es nada raro si tenemos en cuenta que el punk se lo inventaron unos estudiantes de arte como Vivienne Westwood y Malcom McLaren para destruir el status quo del rock de finales de los setenta con una gran bofetada musical, estética y social. Y vaya si lo consiguieron.

Algo parecido debió pensar Luke Haines (The Auteurs, Black Box Recorder) cuando decidió sacar un disco en 1996 bajo el nombre de Baader-Meinhof. Haines, uno de los talentos musicales británicos menos reconocidos de la década de los noventa, siempre se ha caracterizado por ser un agitador de conciencias en un paí­s muy poco dado a la autocrítica. Ferviente admirador de los tabloides y de la cultura (bueno, más bien incultura) popular, los textos de sus canciones han podido ser más crudos o más irónicos, pero siempre con el dedo bien metido en la llaga. Haines utilizó el nombre popular con el que se conocía a la Rote Armee Fraktion (Fracción del Ejército Rojo), la organización terrorista de izquierda radical más activa de la Alemania de posguerra. El nombre Baader-Meinhof le vino dado por la prensa de la época, y se trata de la unión de los apellidos de sus dos componentes más significativos. A finales de los setenta, algunos sectores veí­an en los ideales de la banda una lucha romántica en pos de los ideales de la izquierda y el azote de los criminales del antiguo orden alemán. La muerte de sus lí­deres en extrañas circunstancias mientras se hallaban en prisión no hizo más que aumentar la leyenda e iniciar su reconversión en icono de la cultura popular alemana. El disco de Luke Haines, según su propio autor, no pretendí­a hacer en ningún momento apologí­a del terrorismo, sino ser un album conceptual sobre el terrorismo desde la irrespetuosidad y la provocación, no desde la corrección polí­tica.

El disco de Haines no es más que un ejemplo de las referencias a la Baader-Meinhof. En Alemania existe un fenómeno denominado Prada-Meinhof, o lo que es lo mismo, la adopción de la estética de los terrori­stas al mundo de la moda. La revista Tusse Deluxe, por ejemplo, publicó un reportaje fotográfico de moda inspirándose en el secuestro de Hans-Martin Schleyer, el presidente de la Federación de Industrias Alemanas. Hace unos años, una exposición en Berlin levantaba las ampollas de la clase polí­tica más conservadora mientras en la calle, las camisetas con el logo de la RAF se siguen luciendo como quien lleva una de los Ramones. El cine, obviamente, también ha reflejado la historia, y no solo desde el punto de vista del drama. La pelí­cula Baader, premiada en el Festival Internacional de Cine de Berlí­n en 2002, recibió muchas crí­ticas por mostrar una visión encantadora de la época y del personaje de Andreas Baader. La más reciente Der Baader Meinhof Komplex (2008) no acababa de romper el mito, dado que los presentaba directamente como estrellas de rockOtras referencias a terrorismo (o puntualizando en algunos casos, a lo que algunos consideran terrorismo) más recientes las podemos encontrar en la pelí­cula alemana Los Edukadores o en las letras e imagen de la artista M.I.A. (hay que recordar también que su padre pertenece a los Tigres Tamiles, el principal grupo que reclama la independencia de Ceylon Tamils (Sri Lanka). Por supuesto, este grupo se encuentra en la lista negra de los Estados Unidos). Todos estos ejemplos, en mayor o menor medida, siguen desatando las mismas estúpidas preguntas. ¿La respuesta? Hable con Tony Wilson.

Alan McGee, fundador de la discográfica Creation y personaje de sobra conocido por ser mánager de Oasis y otros grandes grupos británicos, reveló hace un par de años que Malcom McLaren (él, otra vez él) le habí­a pedido dinero para financiar un proyecto que consistía en viajar por todo el mundo grabando los cantos de lucha de organizaciones terroristas con vistas a editar un disco. McGee se lo tomó a cachondeo y le argumentó que no le harí­a gracia tener «grupos de encapuchados viniendo a la oficina a cobrar royalties», pero con los antecedentes de McLaren, algo me dice que estarí­a dispuesto a hacerlo y dar un paso más en la definición de punk.

No solo el corazón es mentiroso

JT Leroy es una farsa. No puedo decir que sea una noticia bomba teniendo en cuenta la publicación de un artículo en NY Metro en el que el Stephen Beachy cuestionaba la existencia del escritor y atribuíaa su obra a Laura Albert, la mujer que supuestamente le había sacado del mundo de la prostitución y las drogas. Las escasas apariciones de JT Leroy en público (mantení­a relación con sus amigos casi exclusivamente por ví­a telefónica), utilizando siempre como atuendo gafas de sol, peluca y sombrero, llevaban ya varios años dando que hablar, hasta que el pasado mes de enero se publicaba en el New York Times un artí­culo de Warren St. John donde desvelaba la verdadera identidad de la persona que desde 2001 había dado la cara por el escritor: Savannah Knoop, hermanastra de Geoffrey Knoop, el ahora ex-marido de Laura Albert. En este punto queda muy clara la historia. La confirmación vino el pasado mes cuando Geoffrey desveló el final previsible de esta historia: J T Leroy no era más que un personaje inventado a medias con su ex-mujer, a fin de que esta pudiese publicar sus obras ayudada del morbo que suponí­a la truculenta y falsa historia del joven que querí­a ser la mejor prostituta de su barrio. El niño mimado del indie estadounidense, el pobre adolescente seropositivo que habí­a encontrado refugio en la escritura, el amigo de Winona Ryder, Dennis Cooper, Billy Corgan, Gus Van Sant y Michael Pitt entre otros es una gran mentira.

Las reacciones, obviamente, no se han hecho esperar y muchos de los que confiaron en él le han vuelto la espalda. Su editora, Ira Silverberg ha cargado contra sus “inventores”, acusándoles de lucrarse con una historia tan cruda como la de Leroy. Según Silverberg, el «escritor» recibía apoyo financiero debido a su condición de seropositivo, dinero que, visto lo visto, recibian Laura Albert y su ex-marido. Dennis Cooper, uno de los máximos valedores literarios de Leroy, dijo haberse sentido decepcionado con la noticia, ya que, según su punto de vista, la obra y la persona de Leroy eran inseparables. Esto plantea algunas preguntas: ¿Era la obra de J T Leroy valorada por su calidad o por el morbo de ser prácticamente autobiográfica? Boris Vian escribió una de sus mejores novelas atribuyéndola al escritor negro Vernon Sullivan, y a pesar de ello, la calidad de la obra no se resiente al descubrir la verdadera identidad del autor.

Estos dí­as se estrena por fin en salas de Estados Unidos The Heart Is Deceitful Avobe All Things, película basada en la colección de relatos del mismo tí­tulo y que llevaba congelada casi dos años debi­do a la pésima acogida que tuvo su estreno en el festival de Cannes de 2004. Parece que un nuevo montaje y el escandalo en torno a la identidad del escritor han ayudado a dar el empujón que necesitaba para que iniciase su andadura comercial (aunque en algunos paises de Europa es posible adquirirla en DVD). La cinta está dirigida por Asia Argento, la hija del mí­tico Dario Argento y amiga intima de Leroy desde hace unos años, y es clara deudora de la estética y narrativa propia de los films de Gus Van Sant (en ocasiones me pareció estar viendo un remake de My Own Private Idaho). La película pretende ser arisca y desagradable, y lo consigue, aunque decae en el último tramo con un ritmo atropellado que parece querer llegar al final antes de tiempo. No se ha desvelado si Asia conocí­a o no el fraude del escritor, pero esta es la frase promocional de la película : Behind the greatest hoax of our time is the heartbreaking story thar started it all. The seductive tale of “J T Leroy”. Ahí­ queda eso.

Q: ARE WE NOT KIDS? A: WE ARE DEV2.0

La última propuesta de los siempre descacharrantes DEVO no tiene, os lo aseguro, despercidio alguno. Durante una búsqueda exhaustiva de información sobre los incesantes rumores de su presencia en Primavera Sound 2006, me encuentro con el inminente lanzamiento de DEV2.0, o lo que es lo mismo, un grupo que parece el tí­pico producto manufacturado para niños, sólo que compuesto por 5 pre-adolescentes uniformados interpretando las canciones de Devo.

No es de extrañar que detrás del proyecto estén los miembros originales de Devo, ya que Mark Mothersbaugh ha participado en diversos proyectos dirigidos a niños (ha compuesto la banda sonora y ha puesto su voz a las pelí­culas y la serie Rugrats, además de haber participado en ese monumento llamado Pee-wee’s Playhouse), lo que si es de extrañar es que sea Disney, la gran corporación de la corrección polí­tica, la encargada de poner en circulación a los supuestos pequeños clones de algo tan bizarro como Devo. Gerard Casale, otro de los fundadores, dirige los videos que acompañan a las canciones de este lanzamiento.

La selección de temas se basa, obviamente, en los grandes éxitos de la banda, dejando a un lado los temas menos comerciales de la banda (no estan Mongoloid, ni Jocko Homo, prácticamente nada de los dos primeros álbumes), y se incluyen dos temas nuevos, Cyclops y The Winner, algo que a mi me parece una sucia maniobra para que los fans de Devo nos interesemos por el proyecto, ya que son los primeros temas nuevos en 15 años. Además, algunas de las letras han sido modificadas para que no chirrí­en en la voz de una niña de 12 años, por lo que Girl U Want, por ejemplo, se ha convertido en Boy U Want (aunque en los videos que se pueden ver en la página del grupo, aparecen tocando la canción con la letra original) y se han eliminado referencias a pistolas, violencia y algo que tenga que ver remotamente con sexo (¡Esto es Disney amigos!).

Las reacciones de los fans de la banda son de lo más diversas, aunque la mayorí­a opta por tomarselo con sentido del humor (¿Donde se ha visto un fan de Devo sin sentido del humor?). En Punknews.org, por ejemplo, se pueden leer todo tipo de comentarios (”I’d rather have my children listen to Devo than any other shit that’s on modern rock stations…I think it’s cool and clever, and by God–I don’t have to buy those stupid Mary Kate and Ashley tapes no more!). Yo estoy totalmente de acuerdo: estoy deseando comprarselo a mi sobrino.